Hey, I'm Marina, an advertising student. Have a nice stay in Shiny Moods!

Considero que el tiempo es oro. La cosa más valiosa que tenemos las personas. Por eso hay que saber gestionar qué hacemos con él, con quién lo invertimos y aprender a priorizar. Pasar las horas o simplemente los minutos con aquellas personas con quien el tiempo vale el doble. Tener en cuenta que, a veces, no todo es tiempo, sino también voluntad y ganas. Que no se pierden dos horas para ver treinta minutos a una persona: se invierten. Es un acto de madurez saber manejar nuestro tiempo de forma correcta, porque a medida que maduramos nos damos cuenta que el tiempo expira a la velocidad del viento, que un día más es un día menos. No tenemos que ir a dormir pensando en escapar, sino en coger fuerzas para el nuevo día que va a empezar. 

Y yo, para eso, voy echando una ojeada mi Daniel Wellington.




#danielwellington

Código promocional/ Promotional code: SHINYMOODS

Modelo/ Model: #DWClassicPetite







Hoy algo en mi se ha roto. He dejado de ser quien me gusta ser para convertirme en ese monstruo que nadie quiere a su lado.

Me he odiado por vulnerable, por estúpida, por no saber estar a la altura. Por depender de alguien que no sea yo. Por darme cuenta que quizás no soy tan sustancial como creía.



No es un pueblo hecho para cualquiera. Es sólo para aquellos románticos que ven luz en la oscuridad, para los que no hallan mejor compañía que la soledad. Es un pueblo fantasma donde el tiempo pasa de largo, donde las olas no sólo se llevan consigo arena, sino también las angustias de quienes las van a acariciar con los pies descalzos.

No es un pueblo hecho para cualquiera. No todos son capaces de apreciar la noche barriendo las calles de gente y sembrando el húmedo frío. No todos saben andar bajo la luz de las farolas sin temerle a la excitante y arcana penumbra. No todos aprecian el placer de sentir suyo el mar que ante sí se tiende. Inexplorable. Bravío. Solemne.

No es un pueblo hecho para cualquiera. Porque para eso hay que amarlo.

Cuando la complicidad se apodera de dos cuerpos, la mirada es suficiente canal para hacerse entender. Hay miradas y miradas pero, en base a mi -ya no tan corta- experiencia, ninguna me ha contado tanto. Tienes algo en ella que no tiene el resto.




 [Las gafas que llevamos son de Coral; concretamente, los modelos Salina (él) y Rosetta (yo)]





Me gustas con tus más y tus menos, con todo. Porque sin este todo no serías tú y sin ti ya no me veo.


Anoche, mientras perdía mi juicio surcando entre pesadillas, me pareció oír tu voz tamizándose entre las rejas de mi ventana. Tenías el viento a favor; te oía como si estuvieses susurrándome a dos centímetros de mi rostro. Conseguiste calmarme como lo haces en esos ridículos momentos en que mi amor propio estalla desde el ático de mi ser. Y, no sé, me llenas de cosas bonitas. 

Por la serenidad que me contagias y la energía que me das, por el gustazo que es mirarte haciendo nada. Me gustas calmado, me gustas enervo, vehemente, me gustas cuando enloqueces y reclamas lo que es tuyo. Por tu ímpetu, tu forma de hacer justicia cuando intentan dominarte.

Y ¿qué de tus misterios? Quiero descubrir ese recóndito interior, desmantelar tu frío corazón: ver la vida que hay en ti escondida.

Quiero fundirme contigo, quiero ser oleaje, quiero ser espuma, quiero ser libertad y furia; quiero ser mar.


Tengo de ese frío que solo se va con abrazos.