Hey, I'm Marina, an advertising student. Have a nice stay in Shiny Moods!


23.42, Whitesnake, la luz de la cocina colándose por la puerta entreabierta, las mismas cuatro paredes de siempre, las manos frías, el ordenador y mis ganas de escribir un día más. 

Podría repetir esta escena cada noche. Una más sin poder escapar de mi. O sin saber cómo hacerlo. Y, escribiendo esto, me pregunto si me gusta estar sola más allá de la compañía de mis fantasmas y mi respuesta sigue siendo, como de costumbre, que no me molesta estar sola. Otra duda que se me plantea es si estar sola hace sentirme sola, y un huracán de sentimientos turbios de noches pasadas me da la respuesta. Creo que no, ¿no? Y digo "creo" porque en más de una ocasión me han arropado noches de lágrimas, de decepciones, de insomnio y de inseguridades.

Haciendo balance decido que no me siento sola. Puede que mañana vuelva a sentirme vulnerable y mi respuesta sea afirmativa, pero hoy mi respuesta es esta porque pienso que, aunque el día no haya sido para echar cohetes, todavía me siento viva. Pero no viva de estar respirando. Viva de 

"Sentir que estás viva/o. 

Sentir que te queda tanto por vivir."

Findes de caricias, semanas de carencias.

Quiero ser ese pensamiento que te reconforte, tu sabor favorito, el recuerdo de tantos momentos que nos han hecho felices. Y de los otros, los que no nos han hecho tan felices, pero nos han hecho fuertes. Quiero ser tu melodía, las canciones de Pink Floyd que pones en la ducha, la bondad y la malicia de tus ojos, el ángel y el demonio de tus hombros. Quiero ser la foto a la que recurres cuando no puedes dormir, tu boca gritándole al mundo "es ella". Quiero ser tu tacto favorito, tu libido, tu corriente continua. Quiero ser una de tus imperfecciones, tu pequeño desastre, tu sueño y tu insomnio. Quiero ser tu alegría y seguir siendo tu tormento, tu distracción, tus ganas de superarte, tu seguridad. Quiero ser tu olor favorito, ese aroma a vida que te abraza sin tú saberlo, las arrugas que tensan tu sonrisa, un vicio, tu capricho, otra de tus manías, tu mejor paisaje.

Quiero ser tu niña y tú serás la sal de mi mar, las espinas de mis rosas, el estribillo de mis baladas, cada letra de mis escritos los que he publicado y los que no he tenido el valor de publicar.










  






















A 85 kilómetros quedan los besos que grabé en tu espalda mientras dormías. A 85 kilómetros quedan los secretos que tu piel me guarda cuando mis labios trasnochan. 

"No hay detalle más bonito que la atención"