Hey, I'm Marina, an advertising student. Have a nice stay in Shiny Moods!

Hoy algo en mi se ha roto. He dejado de ser quien me gusta ser para convertirme en ese monstruo que nadie quiere a su lado.

Me he odiado por vulnerable, por estúpida, por no saber estar a la altura. Por depender de alguien que no sea yo. Por darme cuenta que quizás no soy tan sustancial como creía.



No es un pueblo hecho para cualquiera. Es sólo para aquellos románticos que ven luz en la oscuridad, para los que no hallan mejor compañía que la soledad. Es un pueblo fantasma donde el tiempo pasa de largo, donde las olas no sólo se llevan consigo arena, sino también las angustias de quienes las van a acariciar con los pies descalzos.

No es un pueblo hecho para cualquiera. No todos son capaces de apreciar la noche barriendo las calles de gente y sembrando el húmedo frío. No todos saben andar bajo la luz de las farolas sin temerle a la excitante y arcana penumbra. No todos aprecian el placer de sentir suyo el mar que ante sí se tiende. Inexplorable. Bravío. Solemne.

No es un pueblo hecho para cualquiera. Porque para eso hay que amarlo.

Cuando la complicidad se apodera de dos cuerpos, la mirada es suficiente canal para hacerse entender. Hay miradas y miradas pero, en base a mi -ya no tan corta- experiencia, ninguna me ha contado tanto. Tienes algo en ella que no tiene el resto.




 [Las gafas que llevamos son de Coral; concretamente, los modelos Salina (él) y Rosetta (yo)]





Me gustas con tus más y tus menos, con todo. Porque sin este todo no serías tú y sin ti ya no me veo.


Anoche, mientras perdía mi juicio surcando entre pesadillas, me pareció oír tu voz tamizándose entre las rejas de mi ventana. Tenías el viento a favor; te oía como si estuvieses susurrándome a dos centímetros de mi rostro. Conseguiste calmarme como lo haces en esos ridículos momentos en que mi amor propio estalla desde el ático de mi ser. Y, no sé, me llenas de cosas bonitas. 

Por la serenidad que me contagias y la energía que me das, por el gustazo que es mirarte haciendo nada. Me gustas calmado, me gustas enervo, vehemente, me gustas cuando enloqueces y reclamas lo que es tuyo. Por tu ímpetu, tu forma de hacer justicia cuando intentan dominarte.

Y ¿qué de tus misterios? Quiero descubrir ese recóndito interior, desmantelar tu frío corazón: ver la vida que hay en ti escondida.

Quiero fundirme contigo, quiero ser oleaje, quiero ser espuma, quiero ser libertad y furia; quiero ser mar.


Tengo de ese frío que solo se va con abrazos.


Tras el último beso, otro más. Y así coleccionamos besos con sabor a "no te vayas", elevando exponencialmente las ganas de volvernos a ver cuando ni siquiera nos hemos separado.

Tras las manos, el resto de la piel. Y el magnetismo lascivo va tomando las riendas de dos cuerpos ebrios de delirio. 

Tras tus miedos, mis garantías. Y enardecerte cuando te angusties: calmarte cuando no quieras más que echarlo todo a perder.

Tras de ti, mi suerte. Tras de ti, yo.